Espacio Feminista
enero 2023

Las cultivadoras y empaquetadoras de tomates que trabajaron más allá de sus límites

Las cultivadoras y empaquetadoras de tomates que trabajaron más allá de sus límites

En Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife principalmente, se cultivaba el tomate para exportar. Hizo falta el trabajo de muchas mujeres para poder sacar adelante todos esos cultivos, eran ellas las que trabajaban de sol a sol. La mercancía tenía que estar a punto para embarcarla a otros países. Desde preparar la tierra, plantar, regar, amarrar, recoger, seleccionar, hacer los ceretos, empaquetar, etc. Con la sobrecarga añadida de los cuidados a los demás, la casa, la comida, lavar en la acequia (pues no había lavadora). Muy duro, ¿no? En el documental "Mujeres Empaquetadoras de Tomates", (también existe un libro del mismo nombre, de Domingo Viera González), se recogen sus testimonios, nos cuentan que a veces no dormían para cumplir con el horario extenuante, pues muchas veces estaban hasta la madrugada, en condiciones esclavistas: sin comer, sin hablar, sin descansos, de pie durante jornadas interminables. Es verdad que para ellas fue una salida económica, que, a causa de la guerra, las había dejado viudas y no les quedó otra que aguantar la precariedad laboral y sacrificar su porvenir e ilusiones dejando la escuela, algunas no llegaron a pisarla. Todo por la familia. A cambio se les ha pagado con la invisibilidad, sin valorar su aportación a la economía de Canarias, sólo se habla de aparceros, de los dueños de almacenes de tomates, y no se habla de las huelgas que hicieron para que se respetara su trabajo, sus derechos, sueldos equitativos, etc. A las niñas les pagaban menos. Las nuevas generaciones tienen que ser conscientes del sobresfuerzo de estas mujeres y lo que significó para el desarrollo social y económico de Canarias. No hace mucho había escasez de productos y se vivía con menos, se aprovechaba mejor lo que se tenía y se valoraba. Que sirva de aprendizaje para empezar a decrecer, no se puede seguir abusando del planeta tierra. Hay que volver a las costumbres de nuestras antepasadas y practicar la filosofía del aprovechamiento y reciclaje. Los recursos no son infinitos. Que sus voces se unan a las de miles de mujeres y hombres exigiendo igualdad, respeto, dignidad, justicia, paz y libertad.

Adelina Padrón Cabrera

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