Noticias de Cultura y Sociedad
Relatos de Fuerteventura…
junio 2022

Vivencias de Fuerteventura…

Hace años, cuando mis padres no elegían los lugares donde ir, ni los hoteles. Era yo quien imaginaba un país y empezaba mi viaje… Encontré, lugares sorprendentes que cambiaron mi vida y modificaron mis actitudes, y a veces lo mejor del viaje se convertía en el regreso… Algunas veces, las condiciones, se volvían tan adversas, que pisaban la línea de “no retorno”, así que volvía bastante maltrecha, eso si, cargada de buenos propósitos que ilusamente, arreglarían el mundo. Encontré un lugar donde “curaban” a los enfermos mentales a la “manera tradicional”, estaban tan convencidos de que aquel era el modo, que de haberme quedado allí, habría terminado mal. Las líneas que preceden a esta introducción, son un intento de describir el horror que vivían aquellos seres humanos, demonios, espíritus. No sabría…

“Locos sin pie”

Aún no tengo 20 años y puedo contar más pesadillas que sueños. El país de las almas negras, seres extraños, crueles que encadenan a la muerte a sus locos. Sobre las gruesas raíces de los árboles que semejan garras retorcidas, allí, allí están ellos, hay muchos… Bajo la casi inexistente sombra, esperando al espíritu que les saque al demonio que les habita. La lluvia, el viento al que llaman Harmatan, los escorpiones y las serpientes se ceban en los cuerpos febriles, delirantes… Sus “cuidadores” les llaman “hermanos”, se atribuyen poderes en nombre de un dios fetiche y sanguinario agradeciéndole las muertes que ellos mismos no evitan, siempre repitiendo Dios lo quiso, junto a ellos, las mujeres, se burlan de los que lloran, sin comprender nada de la “sinrazón” que les rodea, los niños les tiran piedras y nadie hace nada… Los que sobreviven a los “cuidados” de los “hermanos” vuelven a los caminos polvorientos, a casi todos les falta un pie. La cadena que los ataba para evitar que “El maligno”, les lleve a la otra vida siendo demonios, termina por cercenarles el hueso, los caminos están llenos de locos sin pie. Si les hablas, sonríen ó gritan, en su mundo da igual… Sólo se callaran, si les das algo, cualquier cosa. Escuchas sus voces alteradas, estridentes, muchas veces malsonantes y aunque no les entiendas, suenan desgarradoras. Están sucios, a veces, desnudos… Al final, terminas entendiendo porque la muerte, es in extremis su ultima medicina, la salvación.

 

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