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Relatos de Fuerteventura…
octubre 2022

Relatos de Fuerteventura…

Empecé, a ir a la peluquería cuando en realidad no me hacía falta, pero me parecía que haciéndolo, me "incorporaba" al mundo de los adultos... Ahora, saldría corriendo. Así, esto que les narro, es algo que me marco y que nunca olvidaría...

La Peluquería

Lugar donde una se predispone a escuchar y siempre acaba contando algo... Entro una señora, aparentemente de alcurnia, pasa casi cinco minutos quitándose varias pulseras, un collar, un reloj de oro, por supuesto, y múltiples anillos ante las alabanzas aduladoras de la peluquera de turno que, recoge todo en una servilleta de papel y se lo ofrece a la señora que lo guarda en su bolso de piel de serpiente. Empieza la conversación:

- Señora, ¿Qué color se va a dar? El mismo de la última vez.

La señora a penas tiene pelo, sólo una pelusa mínima cardada que le flota en la cabeza. La pintura que cubre las arrugas de su cara, casi surcos, con los focos empieza a resecarse dándole un aspecto de máscara de yeso cuarteada, el carmín de los labios se desliza por los surcos llegando a la afilada barbilla, ella lo nota y se pasa la mano, su aspecto es grotesco. Ahora es el centro de las miradas entre espejos… La peluquera se da cuenta y exclama:

- ¡ay, se le corrió un poquito la pintura!,

cuando en realidad es una mascara espectral. La peluquera termina pronto, hay poco trabajo. La señora pide un espejo de mano, para verse por detrás. La peluquera se deshace en alabanza, trata de ser amable, y le dice:

- Ha quedado muy guapita. Tiene Ud. un pelo precioso y muy fuerte…

La señora empieza el ritual de colocarse de nuevo todas sus joyas, entre miradas furtivas al espejo, su expresión va cambiando, entristeciéndose… Con voz tenue comienza un monologo:

- Tengo ochenta años… Puedo, en un ratito, si me lo propongo, contar exactamente los pelos que me quedan en la cabeza, casi tardaría más en llenar de compacto mis arrugas. Mi marido hace años que no disimula su indiferencia, mis hijos antes de que yo les diga las cosas ya lo saben, me han escuchado hablando sola, mis nietos me cansan. En fin, no se porque estoy aquí, tal vez busco convencerme de mi realidad.

La peluquería se ha quedado en silencio, no sabemos que decir, que pensar, a todas nos afecta. Hoy, tal vez mañana…

 

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