diciembre 2022

Sin estrés para unas defensas sanas

La siesta es un refuerzo de energía

Todos lo conocemos: cuando estamos continuamente con estrés nos sentimos físicamente más débiles y, de hecho, nos ponemos enfermos más rápidamente. Nuestra psique influye mucho en el funcionamiento de nuestro sistema inmunitario. Cuando estamos estresados, nuestras defensas disminuyen. Cuando estamos bien, los virus y las bacterias lo tienen difícil. Generalmente el estrés es algo bueno cuando se trata de situaciones de lucha y supervivencia. Hace que estemos más alerta, que seamos más receptivos, más eficientes e incluso que nuestro sistema inmunitario aumente - pero sólo en el momento en que lo necesitamos. El estrés constante, por ejemplo en el trabajo o en las relaciones, hace que nuestras defensas se reduzcan, lo que a su vez aumenta el riesgo de infecciones e inflamaciones. Para reducir este estrés, ayuda sobre todo el ejercicio diario al aire libre, dormir lo suficiente y una dieta equilibrada. A nivel psicológico es la actualmente muy mencionada atención plena a diario: ¿Cómo nos sentimos en la situación actual? ¿Qué es lo que nos molesta? ¿Que nos hace estar tensos? ¿Y de qué estaríamos contentos ahora? Pueden ser pequeñas cosas como un paseo al lado del mar, una comida favorita, leer un libro o simplemente un momento tranquilo sin pensar. Esta autoconciencia tiene -junto con el bienestar físico- un efecto positivo en nuestra psique, la cual, a su vez, interactúa directamente con nuestro sistema inmunitario. Por lo tanto, si evitamos el estrés innecesario, reforzamos eficazmente nuestras defensas naturales.

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