Espacio Feminista
mayo 2022

Violencia sexual y porno

Violencia sexual y porno

En el porno cada vez necesitas más estímulos para correrte. Cada vez necesitas ver cosas más duras, más “guarras”, y no hay límites... porque los contenidos hardcore sabes que están ahí y puedes acceder a ellos cuando quieras. En esto no difiere mucho de la violación, veamos, violar no es solo meterla sin que ella quiera, qué también, sino disfrutar de su dolor y su miedo, siendo testigo de su sufrimiento. Es sentir más placer cuanto mayor es el calvario de ella. Es buscar los extremos del daño para conseguir que se te ponga dura. Los que deciden llevar a la práctica lo que ven en el porno, todos en mayor o menor medida, sueñan con tener encuentros así, lo han idealizado y creen que ese es el mejor sexo que se puede tener. Pero cuando tienen un encuentro sexual REAL, con una mujer REAL, nada es como en la pantalla. Se sienten perdidos intentando imitar al macho empotrador que tantas veces han visto y a muchos se les pone pequeña. Cuanto más porno consumes más probabilidad hay de que tengas problemas de erección ¿Lo sabías? Y les piden a sus parejas sexuales que hagan lo que han visto. Pero nunca es suficiente, siempre quieren más, más guarro, más duro, más porno. Lógicamente, esto está reñido con el verdadero placer, el de excitarte al ver a tu pareja disfrutando, y sentir más gusto cuanto más está gozando ella. A ninguna mujer se le ocurriría seguir follando si su compañero sexual está sufriendo con lo que le hace. Ni a ningún hombre sano. Luego están los que deciden dar un paso más y se convierten en agresores sexuales, atacan a desconocidas o a mujeres de su entorno, solos o en grupos, imitando las incontables escenas de violaciones que existen en el porno. Transformando en tortura lo que debería ser disfrute, desfigurando el placer sano de los hombres en sadismo contra las mujeres.

Fayna Brenes Quevedo