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marzo 2020

LAS PASIONES POR EL FOOT-BALL SEGUÍAN EN AUMENTO Y DABAN PIÉ A SITUACIONES DE TODO TIPO

El primer Campeonato oficial de Canarias se disputó en 1914

En enero de 1913 el Tenerife SC visita por vez primera la isla de Gran Canaria con la ferviente idea de tomarse la revancha ante el SC Victoria de la derrota sufrida en su propio feudo en mayo del año anterior. Y lo consigue. El once chicharrero devuelve a los victoristas el 0 a 1 encajado en Santa Cruz con un gol de su extremo Del Pino. No obstante, poco dura la alegría en las filas tinerfeñas, ya que en mayo, con motivo de la final de la segunda edición del oficioso campeonato de Canarias, el Victoria vuelve a imponerse en terreno tinerfeño, esta vez por un claro 0 a 3. Es en 1914 cuando se disputa el que se considera primer campeonato oficial de Canarias, aunque en realidad no se había formado todavía federación alguna en el archipiélago. Los campeones de Tenerife y Gran canaria deben enfrentarse en mayo en Santa Cruz (capital de la provincia de Canarias), como en los campeonatos no oficiales de los dos años precedentes. En Las Palmas el Marino se “carga” al Victoria en la primera eliminatoria por 2 a 0 y se mide al Porteño en la final. Los porteñistas se adelantan en el marcador a poco de empezar el choque. En los primeros compases del segundo tiempo el Marino realiza una jugada que por lo pintoresca no podemos dejar de reproducir. En la siguiente forma la comentó el insigne marinista D. Eliseo Ojeda en su obra Génesis y desarrollo del fut-bol en Gran Canaria (Talleres Voluntad. Madrid, 1931); (…) el «Marino» creyó oportuno poner en práctica una jugada original de recursos supremos que en entrenamientos secretos había preparado, y resueltamente decidido su capitán, ayudado de los dientes (verídico), toma la pelota de manos de su portero, por la correa del cierre, y tras loca carrera, perseguido tenaz y brutalmente por sus contrincantes, se sitúa en el área de penal contraria, deja caer el balón y simultáneamente lanza un schoot (sic) que pasa rozando el larguero. Los primeros sorprendidos por esta jugada fueron los jugadores y el propio Juez de campo. Poco después consigue el empate el Marino, pero los del Puerto no aceptan la concesión del goal, aduciendo que éste se había conseguido con la mano y como consecuencia se retiran del campo. Cómo sería la cosa, que llegado el día de la final del campeonato de Canarias ambos conjuntos —Marino y Porteño— se presentan en Santa Cruz con la idea de medirse al campeón tinerfeño, el Tenerife SC. Ante tal situación, en la capital de la isla picuda dan la razón al once marinista y ante éste se enfrentan los tinerfeñistas en disputa del título el 2 de mayo de 1914. El ambiente que se encuentran los jugadores del Marino es extraordinariamente hostil. Además, si el clima creado por el enfervorecido público santacrucero no fuera poco, los jugadores del Porteño, que se encuentran en la grada presenciando el encuentro, contribuyen con su actitud en contra de sus paisanos grancanarios a enaltecer aún más el ambiente. Y si todo ello no fuera suficiente, el árbitro del encuentro, Mr. Spragg, al que ya habían padecido en sus carnes los jugadores del Victoria anteriormente, parece ser que tiene una actuación algo más que casera. Lo cierto es que el Tenerife SC endosa un abultado 4 a 0 al Marino FC, adjudicándose el título de Campeón Regional de Canarias. Mientras los marinistas abandonan el terreno de juego con lágrimas en los ojos, los nombres de los jugadores tinerfeños quedan inscritos con letras de oro en la historia del fútbol insular. Acea; Portage, Cabrera; Gorrín, Bello, Feria; Davidson, Franquis, Champion, Corbella y Del Pino formaban el histórico once campeón.

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