noviembre 2021

Aporte de luz durante el oscuro tiempo de los virus

Quitar espinas de cactus

La estación oscura y fría del otoño está a la vuelta de la esquina y con ella la llegada de los distintos tipos de patógenos. Cuando nos falta la luz natural se debilita tanto el estado de ánimo como las propias defensas del organismo. Esto se debe, entre otras cosas, a un aporte insuficiente de vitamina D. Este es un elemento importante para el sistema inmunológico que en el hígado y los riñones se convierte en vitamina D3 activa, que actúa como una hormona en nuestro cuerpo. Si el suministro está asegurado, puede protegernos de las infecciones respiratorias agudas, las cuales son frecuentes en invierno. Nuestro cuerpo produce entre el 80% y el 90% de la vitamina D cuando nuestra piel recibe suficientes rayos UVB que son ricos en energía, es decir, luz solar sin filtrar. La dosis suficiente depende de nuestra edad, del grosor y del tipo de piel que tengamos, así como de la intensidad de la luz del lugar en el que nos encontremos. Nosotros absorbemos sólo un 10-20% de la vitamina D a través de los alimentos, por lo que debemos asegurar nuestro suministro en la época de oscuridad con complementos alimenticios adecuados en forma de pastillas o gotas. El valor orientativo internacional para un suministro adecuado es de 30µg (microgramos) diarios, lo que corresponde a 1.200 UI (unidades internacionales). Las dosis demasiado altas son contraproducentes: Quien piensa que se protege especialmente bien con 10.000 o 20.000 UI, se equivoca. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) el límite máximo de vitamina D es de 4.000 UI al día para las personas mayores de 11 años, y de 2.000 UI al día para los niños más pequeños. En las islas Canarias podemos satisfacer nuestra necesidad con un baño de sol diario...

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