Las entrevistas de Fuerteventura Magazine
Hospitran    -Artesana
Agosto. 2019 2.00

Virginia, Ainara y Miriam las "doctoras" de Hospitran

"Nuestro objetivo no es hacer reír a la persona hospitalizada, sino desdramatizar el ambiente hospitalario"

Nos hemos reunido con Virginia Moratinos que es la Dra. Canica, Ainara Febles que es la Dra. Nina Serotonina y Miriam Ortega que es la Dra. Micromina la más Divina, para que estas formidables mujeres nos hablen de sí mismas y de sus alter- ego en el mundo del payaso de hospital. Pero para comenzar quisiéramos que nos expliquen que es realmente HOSPITRAN. VIR.- Hospitran es la asociación de payasos de Hospital de Fuerteventura. Nació en año 2015 a raíz del festival de payasos “Tran Tran”. Aprovechando la presencia de payasos en los festivales de “Tran Tran” se llevaban al hospital y Roberto Cabrera con muy buen criterio pensó que “si funcionaba durante esos días, había que conseguir que las consecuencias positivas de los payasos en el hospital, no fueran solo por unos días, sino de forma continuada”.

¿Cómo les surgió la idea de meterse en este delicado mundo de los payasos y más aún de hospital?

AIN.- Yo comencé a trabajar con Hospitran a raíz de un curso de Clown que ellos ofrecen en marzo de 2016 y que tomé por una inquietud personal. Yo quería saber qué era ser payaso y a raíz de ese curso me enamoré de la idea de ser payaso de hospital. MIR.- Cuando vinieron los payasos profesionales y fueron al hospital, yo fui en calidad de fotógrafa y lo que vi al otro lado del objetivo me enamoró y decidí que yo quería ser parte de esos payasos. Investigué y me di cuenta que no era tan fácil. Hice en el 2015 un primer curso de clown, pero como dice nuestro director artístico, Daniel Mesa, hay que especializarse en ser payaso de hospital, que no es lo mismo que ser payaso de espectáculos. A raíz de esto hice un primer nivel, un segundo y un tercero y luego me especialicé en hospital y aún así vamos primero en calidad de observador durante un tiempo y una vez pasado ese filtro comenzamos. AIN.- Tenemos 12 prácticas, antes de comenzar de lleno y trabajarnos a dúo, pero al principio vamos tres, pues además de la compañera que toque, va el director artístico. VIR.- Yo empecé también un poco por casualidad, vi que Hospitran convocaba un curso y siempre me llamó la atención, pero nunca me había atrevido a realizarlo así que decidí llevarme la contraría. Pensé que me podía ayudar a perder un poco el sentido del ridículo. Comencé con Ainara, en el año 2016, y después un segundo y tercer curso ya con Daniel Mesa y luego el de especialización. Desde que comencé hasta llegar a la primera visita como observadora pasó un año y medio. Es un proceso lento. No me han enseñado a ser graciosa, no hay un pack que te den y que convierta en gracioso lo que dices o haces. Es un proceso de desaprendizaje para aprender de nuevo y tienes que destruir para construir. Es un camino largo, de mucha emoción y complejo, no solo de risas, sino también de llanto. Tenemos que volver a conectar con el niño interior que aún llevamos dentro. Aunque ya seas payaso de hospital, sigues recibiendo formación permanentemente con nuestro director artístico, que es payaso profesional y payaso de hospital en Gran Canaria. Viene para hacer supervisión con los nuevos payasos. AIN.- Un niño es capaz de llegar a sitios donde yo como adulta me corto. Su imaginación e inocencia le hace ser natural, sin prejuicios y ver las cosas más simples. El payaso se atreve a todo y no piensa en la imagen que va a dar, o que pensaran de él los demás. MIR.- Nuestro objetivo en el hospital no es hacer reír a la persona hospitalizada, sea niño o adulto, el objetivo es desdramatizar el ambiente hospitalario, devolver la condición de persona adulta o la de niño y canalizar sus emociones, porque muchas veces están bloqueados. VIR.-Hay veces que el cuidador de un enfermo, o de un niño prematuro, necesita más un abrazo y llorar, que reír. El payaso es un agente de cambio, ya que el paciente en el hospital pierde su condición de persona y tiene que obedecer. Con los payasos, sobre todo los niños, recuperan su poder de decisión permitiendo entrar al payaso o no.

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¿Cómo funcionan dentro del hospital?

VIR:-Nosotros vamos primero al control de enfermería, recibimos la información médica y sabemos hasta donde podemos usarla. También tenemos un protocolo de higiene y medidas sanitarias. Nos dicen donde podemos entrar y en qué condiciones, pero siempre que el paciente niño, adulto o mayor diga que sí, cuando le pedimos permiso para entrar. El recupera el poder de decisión en ese momento.

¿Cuántos payasos, hombres y mujeres son?

MIR:-Hay un doctor Endorfino y el profesor de Meapunto, nosotras y dos más que están preparándose para comenzar en breve.

¿Con que periodicidad van al hospital a realizar esta labor?

MIR.-Los miércoles por la tarde y los jueves por la mañana, y recorremos distintas aéreas del hospital y también por los pasillos, ya que eres payaso desde que sales del cuarto hasta que regresas. AIR.-Salimos ya caracterizadas de nuestro cuarto y procuramos saludar y estar abiertas a todos. Desde el momento en que nos ponemos la nariz, cambiamos la realidad tanto nuestra, como de las demás personas. VIR.- A veces facilitamos la comunicación entre paciente y sanitario, consiguiendo que se levanten o estén más dispuestos a colaborar. Producimos ternura y a veces sirve para que rompan a llorar. Se permiten ser vulnerables.

Menos mal que los médicos han entendido la herramienta que son y saben aprovecharles…

Sí, muchas veces nos llaman para acompañar a un niño que hay que pinchar o cosas así... También la coordinación con la trabajadora social del hospital, Loles Fabelo, es maravillosa; en todo momento saben dónde estamos y tenemos reuniones periódicas en las que se habla de la evolución en las plantas, etc. Necesitamos colaboradores socios o puntuales, porque sin ellos esto sería imposible. Para quienes deseen colaborar, pueden contactar con: Virginia Moratinos / vmoratinos@hospitran.com / Telf.: 609 512 444

 

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