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Leyendas

La casa del diablo

No son pocos los sucesos que ocurren en viviendas y, según cuentan, en el municipio de Telde se encuentra una de las últimas moradas del misterio. Su interior guarda algo más que unos meros mitos y leyendas. Una casa con un jardín gris y etéreo que precede a la entrada principal, acabada en una puerta verde lúgubre como los secretos que se esconden tras ella. Existen numerosos testimonios de lo que allí sucedió. Sectas satánicas, ritos espiritistas,… Entre habladurías, el lugar tomó tanta popularidad que las autoridades locales intervinieron hace unos años, pues en su interior se encontraron huesos y restos de aves, sangre seca y multitud de velas oscuras. La máxima autoridad tapió la entrada para evitar su uso fraudulento. De entre todos los testimonios rescatamos el vivido por tres amigos en el año 1996.

La casa del diablo

Sangre, pasos y cortinas que se mueven Una calurosa tarde de verano los tres amigos atraídos por las numerosas historias de lo que allí acontecía se atrevieron a entrar en la casa. Una vez en el jardín y a punto de subir las escaleras que llevaban hasta la puerta pensaron por un momento echarse atrás y no adentrarse en la casa del misterio, ya que uno de ellos vio como se movían las cortinas del segundo piso y creyó ver a una persona. Sin embargo, decidieron continuar. En su camino toparon con la puerta verde principal, que no pudieron atravesar al estar candada. En busca de otro acceso, dieron una vuelta y vieron una ventana entreabierta que les permitió llegar a la cocina. Desde ese punto atravesaron varias estancias y subieron por las escaleras de madera al piso superior. Pronto sintieron un escalofrío por todo el cuerpo y la intriga les llevó a un baño en el que había sangre seca y un espejo viejo con el número 666. Rápidamente uno de los amigos gritó que debían marcharse, porque había escuchado como una cadena arrastraba por el suelo y pasos hacía ellos. Los tres salieron corriendo y desde fuera aún pudieron ver como las cortinas de la estancia superior se movían, algo imposible, ya que todas las ventanas estaban cerradas. Una experiencia que nunca olvidarán y quién sabe qué hay y qué esconde esa vivienda. Quizá sea solo un mito más o quizá sea un escenario siniestro… ¿Mito o realidad? .

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