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Leyendas

Leyendas navideñas (2)

La palabra Navidad es sinónimo de fiesta, alegría, familia, amigos y regalos. En cada país se celebra una forma diferente, con tradiciones que han surgido a lo largo del tiempo, pero que aún perduran, ya que han pasado de generación en generación como también ocurre con las hermosas leyendas navideñas. Estas son algunas de ellas…

leyendas

El árbol de Navidad

Existen varias leyendas alrededor de este símbolo navideño que adorna los hogares en estas fechas. Como la de la antigua creencia germana de que un árbol gigantesco sostenía el mundo y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas. Otra de las historias habla de un sacerdote que vivió hace 400 años en Alsacia (Francia). Cada noche de Navidad, este sacerdote repartía entre los habitantes más desfavorecidos de su pueblo alimentos, ropa y dinero que recolectaba en la iglesia durante todo el año. Una noche, mientras preparaba los obsequios para los vecinos, se le ocurrió mirar por la ventana y observó una hermosa noche con el cielo totalmente lleno de estrellas. Fue tal su asombro que decidió colgar los regalos en las ramas de un abeto próximo a la iglesia. Así, los menos favorecidos también podían disfrutar de un cielo estrellado mientras cantaban bajo el árbol los cánticos sagrados. La experiencia fue tan gratificante que desde entonces ese abeto se convirtió el centro de la fiesta navideña. Esta tradición se instaló en el siglo XIX, especialmente en Europa y pronto se extendió a América. Sea un árbol natural o artificial actualmente es un símbolo insustituible.

Las arañas

El relato de estos insectos es muy conocido en Alemania. Cuenta la leyenda que un 24 de diciembre unos ciudadanos limpiaban sus casas para preparar las fiestas navideñas. En uno de esos hogares alemanes vivía una familia de arañas. Vieron que los humanos estaban ordenando la casa y que ellas debían irse a otro lado sin ser descubiertas. Desde uno de sus escondites observaron como una familia ponía un árbol decorado con esferas de colores y decidieron que ese tenía que ser su nuevo hogar. Así que, cuando todos dormían, ellas bajaron al árbol de Navidad y se pusieron a jugar con sus telarañas. Cuando llegó Papá Noel y las vio correteando se divirtió mucho, pero no podía dejarlas allí, ya que la familia se pondría triste si las encontraban en el árbol. Entonces, Papá Noel les preguntó si realmente querían estar allí. Ante las respuesta positiva de las arañas, sopló y las convirtió en adorno y, desde entonces, la telaraña es un accesorio típico del árbol.

Los regalos de Babushka

Dicen que en Rusia había una anciana que fabricaba muñecas artesanales. Una fría noche de invierno, Babushka se despertó sobresaltada. Se asomó a la ventana y vio una hermosa estrella que parecía decirle que la siguiera. Pero la anciana tenía frío y se volvió a la cama. A la noche siguiente ocurrió lo mismo, pero esta vez era un grupo de ángeles que le pedían que fuese con ellos a Belén a conocer al Niño Jesús. Ella dudó y se volvió a dormir. Lo mismo sucedió con los Reyes Magos, aunque, una vez más, ella no quiso ir porque hacía frío. A la mañana siguiente se arrepintió y, en esta ocasión, Babushka viajó hasta Belén con sus muñecas. Sin embargo, cuando llegó al pesebre ya no había nadie. Babushka se puso muy triste y para compensar aquello decidió que todos los 24 de diciembre iría casa por casa a dejar a los niños un regalo. Ese presente que le hubiese gustado dar al niño Dios.

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